En diciembre pasado escribí un post que hablaba de la inmensa necesidad que aflora en los días del “fin de año” de hacer recuentos, inventarios y cierres, de poner en la balanza el año y sus 365 días. Divagaba entonces, sobre el por qué no hacerlo simplemente cuando se cierra un ciclo vital, una historia, un capítulo de nuestras vidas dando paso a uno nuevo; cuando lo piden nuestras manos y la boca, la temperatura, el alma, sencillamente un día de esos, como hoy…Evocando aquellas frases y teniendo mi corazón hinchado de sentimientos dulces y coloridas sensaciones se me hace necesario un pequeño relato de balance. ¿Por qué?, porque me lo pide el cuerpo, porque la primavera lo exige, porque lo demandan las mañanas y las tardes, las fechas también, si esas antiguas que siempre me acompañaran, pero también las nuevas.
He cambiado la piel varias veces en las últimas estaciones, cumpliéndose así mi único deseo de fin de año y me gusta y me alegra.
Y que puedo contar después de tanto dicho, he adquirido nuevas y hermosas costumbres, el té verde, por ejemplo, gran compañía de este invierno que ya partió; nuevos amores siempre tan necesarios; la mermelada de murta está en mi mesa al desayuno; hay nuevos y entretenidos proyectos; las horas de taller; muchos viajes en tren al sur; las buenas películas vistas en buena compañía; la relectura de Nadja; las amistades viejas y las nuevas han estado muy presentes; los estudios y los planes que vienen; los almuerzos de domingo; los conciertos; mucho vino y pisco sour, nuevas recetas también; la feliz espera de Maximiliano; la insuperables conversaciones con “la grande”, los juegos de palabras con “la pequeña”, sí, mi pequeña.
Cinco destacados de este ciclo vital (aunque la verdad son varios)
Intensa escritura, los proyectos avanzan y comienzan a gustarme.
Jugar a desandar el camino a sido maravilloso.
Madrid al teléfono todo el tiempo.
Mis hijas felices y aunque la pequeña sigue sus días con dificultad, no pierde nunca esa capacidad de regalarnos en cada momento su sonrisa y su ejemplo.
De la música mucho que decir y que contar, pero por ahora solo destacar a Drexler ( www.drexler.com ) y su nueva y maravillosa producción que tanto me ha acompañado en estas últimas semanas. (gracias P.)

¿Y por qué será que se me instala una sonrisa en el rostro luego de escuchar “12 segundos de oscuridad”? doce coplas, doce intervalos, doce huellas, doce milagros, doce razones, doce causas, doce efectos, doce silencios, doce maravillosas frases escogidas de esas letras… Escuchar el disco es una experiencia intensa, íntima, que habla de los ciclos, los que se cierran y los que se abren, de las equivocaciones y los aciertos, de la desolación, pero sobre todo del amor.
“volverás a esperanzarte y a desesperar y cuando menos lo esperes…”
Sanar
“aquí están mis credenciales, vengo llamando a tu puerta…”
Soledad
“te veo y quiero que tú me veas, quien quiera que seas…”
Quién quiera que seas
“cuanta estrategia incumplida aquella noche sin luna…”
Inoportuna
“pero esta noche hermana duda, hermana duda dame una tregua”
Hermana duda
“aquel botón que no debió haber pulsado…”
La infidelidad en la era de la informática
“Don't leave me high, don't leave me dry”
High and dry
“La vida también es aquellos mensajes…”
El otro engranaje
“la ra rai lai rai ra ra ra …”
Disneylandia
“dame calma y dame vértigo, extraño método de ahogar la sed de ti lejos de tu lágrima…”,
Transoceánica
“… el tiempo dirá si al final nos valió lo dolido…”
La vida es más compleja de lo que parece
“yo buscaba el rumbo de regreso sin quererlo encontrar…”
12 segundos de oscuridad

Varios ciclos se han cerrado, otros se han abierto augurando maravilla. Las frases escogidas hablan de ellos. Me gusta contemplar el camino recorrido y sentirme así, simplemente como hoy y verme sonreír.