lunes, noviembre 06, 2006

el espejo


El árbol de la plaza del barrio
Esa que se inunda de niños por las tardes
Tiene el aroma del viento impregnado en su corteza
La sabiduría de la lluvia ha bañado su piel de amor cada invierno

Contemplo el árbol de la plaza pequeña
esa de entonces
Y mientras pienso en Benedetti,
Me acopló a él queriendo ser un fruto más en su copa
Perdiéndome en su ropaje anaranjado
Bebiendo los colores de su memoria

Miro el árbol tal si fuera un espejo
Los niños eternizan su juego de acuarela
La piel surcada y bella se refleja
Las manos carecen de ausencia
Y la mirada se llena de hojas
Anunciado en verde el sueño siguiente