domingo, febrero 26, 2006

como a mis hijos


Me enamore de tus lunares
Con un amor calmo de tarde de abril
Los bautice como a mis hijos
Para poder cantarles suave cuando estén dormidos

Gaspar, el mayor, mi preferido
El que toco cuando te amo preferentemente
El que hurgo mientras me besas
El que me reconoce desde la primera caricia

Baltazar el imperceptible, el oculto
Naufrago perdido, que se escapa y huye de las yemas de mis dedos
El que no quiere ser atrapado
Haciéndose camino agreste entre tu cabellera

Melchor y Lucas, gemelos tímidos que se encuentran mirándose de frente
Que indican la avenida a mi pretensión de amarte
Que hablan por ti desde el silencio
Y me alimentan con su textura inminente

Benjamín el pequeño
El que busco siempre
El que requiero cuando detona mi urgencia
El que me baña de luna anaranjada
Cuando lloro de noche y tu duermes

Bautice tus lunares como a mis hijos
Para prenderme a tu vida por siempre


miércoles, febrero 22, 2006

reflexiones en voz alta

(Amara, 7 años)

Vamos a abrir la casa al amor
Abriremos las ventanas y las puertas
Para que la ternura entre por todas partes y en todas sus formas

Compraremos flores para adornar la mesa
Margaritas si es posible

Escucharemos los nuevos discos
En las tardes de lo que resta de febrero

Compraremos fruta fresca para el postre
Y habrá un buen vino siempre disponible

Sacaremos el polvo de los muebles
Demasiadas semanas sin hacerlo,

Limpiaremos debajo de las camas
Por si hay una araña que pretenda asustarles por las noches

Cambiaremos los muebles de lugar
Compré un nuevo armario para los libros

Iremos al supermercado
Y compraremos muchas golosinas

Recordaremos traer el amargo, ya saben cuanto me agrada
No olvidaremos el helado de manjar lúcuma

Veremos cientos de fotos nuevas y guardadas
Evocaremos la maravilla de la vida

Leeremos a Neruda y a Tellier
Y también La Vaca Simoneta

Regaremos las flores del jardín
La lavanda esta marchita y hay que renacerla

El naranjo tiene una naranja pequeña, ya verán
La menta y el romero resistieron

Compré una bella planta de flor amarilla anteayer
Nos faltaba el amarillo verdad?

Vamos a abrir la casa al amor
Abriremos las ventanas y las puertas
Para que la ternura entre por todas partes y en todas sus formas

martes, febrero 14, 2006

desde el andén del frente

Hoy no quiero escribir, no me antojo contar nada. Porque hoy sentí como si la luz se hubiese apagado, y me sumí en una oscuridad profunda. Hoy me cansé de caretas. Hoy no pretendo nada, ni que me hablen, ni que me consuelen, ni que me acojan. Hoy quiero que me dejen en paz los sueños y los viajes. Hoy extravíe la risa. Hoy preciso llorar.

Por eso me robé una historia, una historia que me escribió una querida amiga en unos versos. Me pareció una historia posible de compartir, a propósito de tantos que han hablado en sus blogs de las estaciones de trenes, de andenes y de esperas.

Desde el andén del frente

Desde el andén de frente ella parecía decir…

No consigo hablarte,
Mi voz ya no goza del mismo ímpetu
No logro remitirte una carta,
Perdí tu infalible dirección
No alcanzo a trazarte poemas,
La inspiración se desvaneció de espera
No puedo transitar hacia ti,
Me quedé suspendida en los rieles
No puedo hacer nada
Salvo esperar que el tren del andén de enfrente parta resuelto sin mirar atrás.


Pd: La nota que me envío mi amiga decía “Amanda querida, ella tenía una pena tan devastadora, que me quedé observándola, no tuve el valor de consolarle y escribí este texto como una manera de decirle que estaba a su lado.”

domingo, febrero 12, 2006

el tiempo


Cargado de ti
Se me vino el tiempo
Pleno de signos
Frágiles de espera
Colmado de silencio



Pd: Esta es mi humilde respuesta a una invitación que recibí de de hacer una tanka. Me gusto mucho el juego, gracias amranta.


viernes, febrero 10, 2006

desempolvé una vieja carta




Allí estaba yo, en un ataque de orden de mis cajones. Ataque propio del verdadero inicio de año que es cuando una vuelve de vacaciones.
Allí estaba yo y me encontré con una de las tantas cajitas que guardan cautelosa y amorosamente mis recuerdos.

Puedo decir, a modo de contexto, que tengo en una de ellas las cartas que me escribieron mis compañeras de curso cuando, por razones de trabajo de mi padre, tuve que abandonar la mágica ciudad de Puerto Montt y arribar a Talca, guardo también mi corbata de colegio en una de ellas. Tengo una con los recuerdos de mi evento matrimonio donde, por ejemplo, esta el cuaderno con la lista de “todo lo que había que hacer”. Otra de esas cajitas corresponde al sin número de cartas que recibí de una gran amiga cuando estuvo fuera del país por unos años, en fin recuerdos por millones debidamente atesorados para cuando la ocasión lo requiere.
(Tengo en un baúl dos mil recuerdos diría Pedro Guerra)

Allí estaba yo, y decidí abrir una de aquellas cajitas. Una muy significativa. Al repasarla encontré varias cartas, tomé una de ellas, casi al azar, una nota que escribí hace ya bastante tiempo y que por alguna razón guarde impresa. La verdad es que no sé muy bien porque fue esa la escogida, tal vez porque no la recordaba.

Me emocione al leerla, me gusto reconocerme en ese texto, me puso contenta recordar, corrieron unas cuantas lágrimas de puro bello recuerdo, me animo confirmar la capacidad que podemos tener de amar, me alegro tanto que decidí compartirla.



Amor mío:

Aquí estoy nuevamente escribiéndote. No creas que he dejado de hacerlo en este tiempo, solo que no me he animado a compartir contigo tanta palabra escrita. Por qué?, no lo sé.
Sin embargo, parece que esta vez si te entregaré esta nota, me hace falta, lo necesito.

Hoy no es cualquier día para mí, no sé si lo recuerdas, finalmente no importa.
Hoy ha sido un día difícil, complejo, me he sentido confundida y triste, ha sido un día duro, lento, doloroso. Pero, ¿sabes?, quiero terminarlo con esta nota de simple y puro amor.
Quisiera poder hablarte de manera transparente de mis miedos, mis temores, mis dudas y no lo hago. ¿Puedes ayudarme?

Decirte que te amo se me queda pequeño, alguien debería inventar nuevas palabras para auxiliarme en esta tarea, para definir los sentimientos de contemplación, admiración, pasión, de necesitarte cada atardecer.
Te digo que te amo, pero ya lo sabes, quizás de tanto repetirlo se desvirtúen las palabras, cambien de sentido, se diluyan.
Pero no es así, cada vez que lo digo mi amor crece y se “agiganta”.
El tiempo no tiene que ver con este amor, no te amo en pasado, ni en presente, tampoco lo hago en futuro.
Este amor no tiene temporalidades ni espacios, es simplemente amor puro, cargado de ilusiones. No sé que será de nosotros mañana, no sé si quiero saberlo tampoco.

Te miro amor y veo ternura. Te miro y me quedo paralizada en el espejo de tu mirada.
Te miro y gozo al hacerlo. Te amo y al hacerlo pareciera que mi amor se extiende, florece. (aunque a veces al mirarte estés distante). Déjame mirarte siempre, no te escodas que no sé si tengo fuerzas para buscarte entre la multitud.

Es pesado y a veces triste el camino, pero puede ser más amable si tú me das la mano.
Son pasos sobre la tierra llenos de tropiezos y equivocaciones, quiero imaginar que si caigo estarás ahí. No me dejes andar sola, sin ti perderé el rumbo amor y me quedará como guía la tristeza que nublará mis ojos de lágrimas.

No dejes que me aleje de tu lado, equivocaré el camino si me distancio.

A tu lado puedo sonreír y tener como compañera la alegría, a tu lado puedo soñar con ser feliz y despertar y serlo.

Son ya mil momentos los compartidos, mil instantes juntos y muchas palabras las dichas con la música de compañera. Quizá jamás dejemos de amarnos, quizá no,

Me enredo cuando escribo, quiero borrar y corregir pero no lo hago.

Quiero quedarme a tu lado, porque con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco y vuelvo a nacer.

Puede que vengan momentos difíciles, que duelan mucho, o tal vez ya estén entre nosotros, pero quiero que no olvides que te amo con toda la fuerza de mi cuerpo y mi alma.
Que estas dentro de mí, cerca, muy cerca siempre. Que te requiero en mis días.
Te amo

miércoles, febrero 08, 2006

manías, obsesiones, extraños hábitos

Tuve una invitación al jueguito de las manías, obsesiones, hábitos extraños. La verdad es que el tema ya ha adquirido variadas fórmulas y si bien está algo agotado… igual no más… Aquí van mis manías,

Primera Manía. Tengo una extraña manía desde muy pequeña. Untar un poco de algodón con colonia de baño o derechamente (la versión más ruda) con alcohol desnaturalizado, ese que se compra en la farmacia. Me hago acompañar por este pedacito de algodón largo rato ubicándolo justo en frente de mi nariz. Me produce un extraño placer. Es muy común encontrar en mi cartera o sobre mi velador esos algodones húmedos. Esta manía a tomado rebites del tipo un médico una vez me diagnosticaron alcoholismo por inhalación, en otra ocasión me recomendaron modificar el hábito ya que parecía que había bebido más de la cuenta al almuerzo.

Segunda Manía. No soporto el café frío. Me pone de mal humor. No lo resisto.

Tercera Manía. No tolero el encierro excesivo, necesito siempre saber donde están las vías de escape. Me falta el aire, soy claustrofóbica.

Cuarta Manía. Detesto despertarme y que mi compañero de sueños tenga la TV encendida. Lo odio profundamente, soy capaz de enfurecerme, desvelarme y considerar seriamente la posibilidad de irme a dormir al living. Definitivamente me pongo mañosa e idiota, tal vez lo soy.

Quinta Manía. No puedo hacer un viaje sin lápiz y cuaderno. Si no tengo el lápiz a mano lo consigo, cueste lo que cueste, eso supone quedarme intencionalmente con un lápiz ajeno, es decir, literalmente robármelo. Si no tengo cuaderno ando mendigando hojitas por ahí para poder escribir.

Bien, la verdad es que son varias más, pero creo estas son las más representativas.

Gracias Clío por la invitación y disculpas por la tardanza en publicar. Solo puedo decir que el texto estaba escrito hace varios días.