
Síiiiiii, hoy es un día muy especial

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LAS PREGUNTAS SE HAN APODERADO DE MI,
VINIERON VOLANDO DESDE NO SÉ DONDE
LLEGARON CON GRANDES Y PESADAS MALETAS
Y SE HAN QUEDADO AMENAZANTES
QUÉ HIZO QUE MI CORAZÓN SE DETUVIERA FRENTE AL TUYO Y COMENZARA A LATIR MÁS RÁPIDO,
QUE MI ROSTRO SE COLMARA DE RISA CUANDO TE ASOMABAS A ESA PUERTA,
QUE MI CUERPO SE ESTREMECIERA HASTA TEMBLAR CUANDO TE SENTÍA VENIR
ACASO FUE MI CONSTANTE BÚSQUEDA, MI INDAGAR INCASABLE
DE TANTAS LUNAS DE ESPERA
TRANQUILA Y CALLADA
SIN QUE ARRIVARAN FLORES ENCANTADAS NI PÁJAROS NOCTURNOS
LLEGASTE SIN AVISO, SIGILOSO Y TIERNO
VENÍAS DE OTRO MUNDO, ESTABAS EN OTRO TIEMPO
SINTIENDO OTROS CALORES Y OTROS VIENTOS
RESPIRANDO HISTORIA LEJANAS Y ANARANJADAS
TANTA VIDA CORRIÓ PARA TI MIENTRAS TE ESPERABA
QUE LAS ARRUGAS LLENARON TU FRENTE
TAN POCA VIDA CORRIÓ PARA MI
QUE EL TIEMPO SE DETUVO EN UNA PAUSA
CUANDO TE ENCONTRÉ YA ERA TARDE
NUESTRAS VIDAS,
LA TUYA Y LA MÍA ERAN AL MISMO TIEMPOPOSIBLEMENTE HERMOSAS
E IMPOSIBLEMENTE AZULES
LAS PREGUNTAS VIVEN EN MI HACE VARIOS OTOÑOS, SE PEGARON A MI PIEL Y NO QUIEREN ABANDONARME,
Y ME SIGO PREGUNTÁNDO POR QUÉ SIENTO FRÍO?

| Se llamaba Carmen. Despertó somnolienta, con los ojos hinchados del llanto inútil la noche anterior. Aún le dolía el pecho y sentía sus huesos fatigados. Hubiese querido dormir eternamente, cerrar los ojos por un extendido momento. Pero la vida continua, aplastante de verdades para Carmen, cargando la pena y la desesperanza, se obliga vivir el día siguiente… 10:07 hrs. Suena el teléfono. Sí, claro… ya estoy despierta. ¿Quedamos a las once? Estoy algo atrasada, ¿puede ser un poco más tarde? De acuerdo. Allí estaré. Tomó una ducha rápida y partió. Hola que tal! Un café expreso por favor. No nada para comer. Y usted señor ¿café también? Si, pero doble. Cigarrillos encendidos para ambos, comentar el cambio de mando que se ve en la TV del lugar. Todo el mundo esta prendido de la sonrisa de Michelle, de su naturalidad y sencillez. 11:28 hrs. Aló…? Hola, ¿como va?, ¿alguna novedad? Ah, bueno eso ya lo sabía, te puedo llamar más tarde, ahora estoy un poco ocupada. Emoción es lo que ha ella le cubre el cuerpo, se le escapan unas lágrimas mientras la Presidenta ilumina de manera contagiosa los rostros de todos. No hay conexión con el tema, la emoción que a ella la deslumbra a él no le hace ni cosquillas, mira la hora, es tarde…Un beso, hablamos. Sí, claro tal vez sea posible vernos en la noche. 13:22 hrs. El café de siempre. Carmen huye a ese lugar casi sagrado, cumpliendo con el rito amoroso del fin de semana. Disfruta allí de un instante de soledad, escribe como enajenada, lo hace con ansias, con el placer de sentirse cerca de su abrazo, aunque sabe que no aparecerá. Recuerda canciones que la entristecen pero que también le acarician el alma y caen unas contenidas gotas de lluvia. Carmen traza y garabatea en esos librillos como vomitando letras y palabras. 13:56 hrs. Alo?. Hola... si.... bueno... gracias. Voy enseguida a buscar el auto, estoy cerca dame veinte minutos. Toma su café y pide otro junto con la cuenta, mientras mira las libretas intentando impregnarlas de amor apurado. Hubiese querido disponer más del tiempo en ese momento. 15:05 hrs. Aló? Ya estás en casa? Si claro llegué hace un rato, y la “tutora” ¿llegó?, no aún no. Bueno, nosotros vamos para allá. 15:08 hrs. Hola, pasa adelante. Si yo soy la mamá, ya te cuento la historia, es algo larga. Bueno ocurrió cuando tenía tres años y 8 meses, no la verdad esta bien ahora, voy a buscar los informes, espera aun poco, no sí conoce los números, y tengo el último scanner, si también las vocales y puede sumar... 16:47 hrs. Aló? Hola preciosa que tal, si la verdad estoy ocupada te devuelvo en un rato, ok., Hablamos. 17:28 hrs. Hola, habla la Carmen, te estoy devolviendo la llamada. Sí claro a eso de las ocho esta bien. 17:43 hrs. Alo...Que bueno que me llamaste, bla, bla, bla, bla… no te preocupes si todo sale bien estaremos todos alineados apoyándote. Si, yo los llamo y nos reunimos mañana, más tarde llamaré a “R” y nos ponemos de acuerdo, tenemos pega querida, un beso. Viste la transmisión del mando?, si claro, que emoción , bla, bla, bla, bla…. 17:58 hrs. Hola, disculpa se me pasó la tarde y no te llamé. La verdad no sé bien, voy donde una amiga a ver un tema de pega, te llamo a eso de las 10:00 te parece?. Disculpa, no te molestes pero la verdad es que tengo este compromiso. Ok, hablamos, un beso para ti también. 18:32 hrs. Hola, si estuvo bien, le di todos los antecedentes y copia de los informes. Acordamos para el martes a las 18:00 hrs. Ok, quedamos en eso. No, disculpa pero no me parece almorzar todos juntos mañana, disfruta tú con ellas. Ok., que estés bien. Si claro vine al centro a celebrar y ustedes? Tal vez nos veamos. 18:48 hrs. Aló?...Si claro que te escuché, solo que me quedé pensando. Gracias, pero no me interesa, estoy bien donde estoy, te lo agradezco de verdad pero, no quiero ahora. Qué!!!! Cuanto dijiste? Me pones en problemas, al menos debo pensarlo, te llamo mañana. Besos para ti y un abrazo al señor constituyente. 20:04 hrs. Hola, voy saliendo para allá por favor dame tu dirección que no la recuerdo, 1156 dijiste? 22:30 hrs. No, no puedo aun estoy ocupada, disculpa. Si claro que es posible un café mañana o tal vez almorzar. 24:59 hrs. Es tarde, creo que voy a partir, además estoy algo cansada. Nos vemos mañana entonces. Un beso. Carmen se desplaza por la ciudad rumbo a casa, conteniendo con éxito la posibilidad de desviarse. Lo hace lento, ha bebido más de la cuenta. Lo hace mirando la luna. 01:55 hrs. ¿Estas ahí? 01:07 hrs. ¿Alguien ahí que pueda mostrarme el camino? 01:52 hrs. ¿Puedes susurrar mi nombre a la distancia? 02:46 hrs. ¿Puedes llamar para cantarme una canción? 02:59 hrs. ¿Puedes venir?, ya preparé el café Un sábado cualquiera Carmen lleno su vida de llamadas, conversaciones, gentes… el teléfono no paro de sonar. Pero cuando cayó la noche y miró la luna al llegar a casa, se sintió perdida, al borde del precipicio. |

| Era tarde cuando repiqueteó el teléfono, no reconoció la numeración, especuló inquieta sobre quién podría ser. La confusión se apoderó de ella cuando advirtió que era su antiguo gran amor, lo supo porque recordó el sonido de su silencio y se conmovió. Aló?- dijo, aunque sabía que era él. Volvió a preguntar - ¿Quién habla? -, y solo obtuvo como contestación una mudez inquebrantable. Dejo pasar unos segundos y se animó a hablarle, a contarle de su vida del último tiempo, a dibujarle con palabras todo lo no dicho. Le contó que había aceptado que el dolor le acompañaría eternamente, que se había reconciliado con la idea de que no había forma de pedir perdón cuando el amor se apaga. Le dijo cuanto le quería aún y cuanto amaba el recuerdo de aquella sublime historia de amor. Que nadie podría haberle acompañado mejor en aquellos días, que los sueños que habían construido, aunque ya no estaban, eran los más perfectos que nunca pudieron haberse fundado dos amantes. Que ya no importaban las palabras hirientes recibidas, que solo atesoraba las palabras dulces en algún lugar del corazón para poder lucirlas frente a las pequeñas cuando ya no lo fueran. Él seguía ahí, atendiendo a sus palabras con devoción. Ella se había resignado a esa suerte de confesión en formato de monólogo. Entendió, por el sollozo que sintió del otro lado, que él no diría nada. Alcanzó el sonido de su silencio nuevamente y acepto la idea de que el olvido esta lleno de memoria. Voy a colgar, le dijo, es tarde. Aquel sonido impregnó cada partícula de aire de la habitación, trajo colores y aromas de viajes ya pasados. Se sintió reconfortada, de algún modo nutrida. Los gestos, las señales del último tiempo era lo que necesitaba para recuperar la imagen de quien tanto había amado. Entonces solo durmió. |
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Diez minutos para las seis, tiempo preciso para llegar al Café B. Caminó por la callecita de siempre, más bien pausado como le gusta hacerlo. Mientras se desplazaba advirtió que ni siquiera había hecho el gesto femenino de mirarse al espejo, arreglarse un poco el pelo y tal vez humectar con algo de brillo los labios. Un poco de vanidad no viene mal –pensó- mientras se acomodaba con la mano los rulos desordenados de su cabeza. Sin embargo no iba a devolverse y apostó al cien por ciento natural que esta tan de moda.
Llegando al Café B, justo en el momento en que debía fijar la vista para ver si estaba su amigo esperándola, sucede lo impredecible, Él estaba allí, no su amigo el del café, sino Él. No espero confirmar nada, ni si su amigo estaba allí, ni si Él estaba acompañado de alguien, nada, simplemente bajo la vista y transitó sin rumbo.
Se puso nerviosa, se alteró, se inquietó (y todos los sinónimos posibles). En definitiva no supo que hacer. Sonó su celular, siempre suena en un momento inoportuno. Era un compañero de la pega para hablarle de ciertas cosas trascendentales, hizo su mejor esfuerzo para contestar de manera coherente, mientras ya había doblado la esquina.
Seguía al teléfono, en una suerte de acto reflejo salían las palabras de su boca, porque la verdad estaba pensando en la situación vivida y dando rienda suelta a múltiples teorías sobre las casualidades, las sincronías, la causa y el efecto, etc, etc, etc.
Suficiente se dijo y decidió volver al café.
Allí estaban, su amigo con un café expreso servido y una sonrisa amable instalada en el rostro y, en la mesa de al lado su Él que no era su Él. Error, se había confundido, se había equivocado, ella que pensaba que algo así nunca le ocurriría. No era Él, sino alguien que se le parecía demasiado, un gran hombre público, tanto o más guapo que él, bebiendo café con otro hombre público que no clasifica para ser denominar como gran. Ambos definiendo el futuro del país o más bien evidentemente haciendo la repartija de los cargos menores luego del nombramiento de subsecretarios e intendentes.
Nunca fue Él. Todas las sensaciones, emociones y teorías fueron en vano. Así es la vida pensó, se rió de buena gana, se sentó y disfruto del café con una afable compañía. Me prendes el cigarrillo por favor, olvidé mi encendedor…